miércoles, 28 de noviembre de 2012

Los recortes en las comarcas

Las comarcas suelen ser un blanco habitual de los antipolítica y de los que creen que cuanto menos administración mejor. No es importante el qué sino el cómo. El problema viene cuando casi todos los partidos están por mantener las arcaicas diputaciones provinciales. Pero para eso se precisa la autorización del estado español, vaya, también parece que ahí no se pueda ahorrar, sólo en las comarcas. En lo que debería ser una seña de identidad aragonesa, de raigambre histórica, y que sirviera para la ordenación del territorio y acercar los servicios a la ciudadanía, motivos por las que fueron creadas. Quien crea que son las comarcas y los gastos de personal los culpables de la crisis no se entera de nada. Es una medida populista y sibilina. La DGA puede recortar ese 1,5 millones en otras partidas, como todas las empresas públicas creadas por su socio para dar trabajo a amiguetes por ejemplo. Hablando del PAR ahí es un meollo de la cuestión porque ha tratado de hacer de las comarcas su seña de identidad y al PP no le gusta ni tampoco acercar la administración a la gente. El problema es que no se ha hecho pedagogía ni se ha explicado a la gente, ya de por sí colonizada, para qué se crearon. A una persona de Zaragoza capital le puede sonar en chino, a una del medio rural le supone acercarle trámites y servicios. La apuesta por las comarcas está mal planteada desde el momento en que no se quiere hacer desaparecer a las diputaciones provinciales y repartir sus competencias entre DGA y comarcas, las diputaciones gestionan dinero pero apenas tienen debate político de calado. Es nido de enchufes y de repartod de dinero público caprichoso y poco transparente. Las comarcas deben de ser vitales en la ordenación de un territorio extenso y poco poblado como el aragonés y las comarcas no pueden reproducir los errores de las diputaciones, empezando porque la elección de los consejeros y consejeras no sea directa.

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