lunes, 1 de octubre de 2012

Rajoy y la resignación

El cristianismo propugna el poner la otra mejilla y la resignación, perfecto para perpetuar un orden social jerárquico y con privilegios para una minoría. Mientras vemos con olor a naftalina como se condecora a la virgen, Rajoy se saca un deplorable y paternalista discurso que es una apología a la resignación. En un momento de crisis y con un gobierno incapaz, su única respuesta es resignación. Que su carácter sea apocado y carente de iniciativa no tiene porque trasladarlo a los demás. Entre el "no se meta en política" que ya estamos nosostros y el catolicismo exacerbado vivimos una regresión, el franquismo sociológico siempre estuvo ahí. Con el añadido de un patriotismo barato. Muy significativo es que diga que trabaja "el que puede" como si fuera fruto de un azar desafortunado y no de las políticas neoliberales. Lo dicho, resignación.



 

Un reconocimiento a una mayoría de españoles que no se manifiesta, que no sale en las portadas de la prensa y que no abre los telediarios. No se les ve, pero están ahi, son la inmensa mayoría de los 47 millones de personas que viven en España. Son personas que sufren, que pasan por dificultades enormes, que hacen frente a muchos problemas. Esa inmensa mayoría de españoles está trabajndo, el que puede, y dando lo mejor de sí para lograr cuanto antes el gran objetivo nacional que nos compete a todos que es salir de esa crisis económica. Si ellos están como lo están a la altura de la gravedad del momento que vivimos, creo que quienes sí ocupamos el espacio público que somos el gobierno, el resto de administraciones, los partidos políticos, el que apoya al agobierno y los de la oposición, los medios de comunicación y los sindicatos, creo que si la gente está a la altura todos debemos de estar a la altura del comportamiento de la sociedad española y no estropear con intereses de vuelo corto la grandeza del comportamiento de nuestros compatriotas.

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