Viví en Magallón hasta los 12 años, por lo que tuve la desgracia de conocer a Cate Cate aka Víctor Chueca, quien hizo todo tipo de desmanes en su etapa escolar. Por esas cosas ininteligibles de la vida es alcalde de Magallón desde hace unos años y gozando de amplias mayorías. Ya se sabe que a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija. El caso es que en su día le hice un comentario en Facebook sobre la inutilidad del embalse de La Loteta, afrenta por la que me bloqueó. Tiempo después, con una sonrisa una compañera de colegio me decía que hace eso con cualquiera que le critica.
Me ha sido inevitable acordarme de él después de leer este artículo de Pedro Arrojo que viene a constatar lo que ya se sabía. No vamos a extendernos en el fracaso sin paliativos que supone suministrar agua de Yesa para el eje del Jalón, a más de 100 kilómetros de distancia, teniendo por gravedad la Sierra del Águila, donde embotellan agua de excelente calidad. Parece que era una coartada social para involucrar a cuanta más gente mejor. Empleando además el pirineísmo. Como si fuera igual el agua que sale de la que llega.
Ahí está el meollo de la cuestión. Al citado Cate Cate le cité los yesos de La Loteta que hacían disolver sulfatos y sales. Ahí tiene cada fin de semana a practicantes del kitesurf. Para eso se han gastado 90 millones de euros. Porque además el agua de boca impide que pueda ser embalse usado para el baño. Así que el del flamante camping solo quedan las ruinas de lo que no se han querido llevar tras ser vandalizado a conciencia.
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