Rentería ha sido una de las localidades que ha vivido con mayor crudeza el conflicto vasco y donde era duro el día a día. Me parece una magnífica iniciativa, valiente y que ayuda a normalizar el que salgan públicamente víctimas de ambos lados a expresar su vivencia y sus sentimientos, se necesita valor para hacerlo. Y empatía para sentarse al lado de quien fue adversario y reconocer el daño causado. Una experiencia de la que bien se podría aprender en España donde se sigue enrocado en el relato de vencedores y vencidos y del rencor. En un sitio donde se ha padecido dolor les han dado una lección de humanidad.
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